jueves, 27 de mayo de 2010

El sabor de lo distinto.

Pronto le vas a encontrar el sabor a lo distinto, te aviso: es una dulce adicción. Una mano sobre tu pecho, un oído sobre tu hombro, un respiro cerca del cuello. Espacio para ser, silencios para pensar en singular y charlas infinitas donde es tanto lo que va y viene que ya no sabrás cuales son tus palabras ni cuales tus ideas de partida. Pero no va a importar, porque sabrás que todo termina en un beso o una taza de café.