Tengo razones de sobra para no olvidarte.
Mi aire todavía huele a vos, mi timbre todavía espera tu visita, mi mesa todavía te guarda un lugar, y todos mis días reclaman un poco de vos.
La realidad me marca que no estás, pero ¿de qué realidad hablo?
si mi cabeza insiste, una y otra vez, en vivir sin entender.
Y le voy a ganar. Le voy a ganar a la cruel resignación. Le voy a ganar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario